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"El fútbol no es una cuestión de vida a muerte, es mucho mas que eso"
(Billy Shankly)
Como dice aquel chiste sobre los vascos, ya habíamos llegado al horizonte
y ahora debíamos dar la vuelta. Y es que la primera vuelta de la Liga ya
había acabado casi sin darnos cuenta, y era tiempo de hacer un alto en el
camino, mirad atrás durante un segundo, pero sobretodo mirad hacia
adelante para ver que nos aguardaba.
El Rayo, gracias a la última jornada, mejor dicho, gracias a todos los
partidos, se había proclamado campeón de invierno. Con un juego poco
trabajado, pero efectivo, encajábamos menos goles que nadie, y anotábamos
más que ninguno. De hecho, solo un equipo nos había echo frente, y hoy nos
volvíamos a ver las caras. Los rojos venían de dar un fuerte puñetazo
sobre la mesa al batir al Vuelve el Estrella. El Carpio había patinado
contra el Arroz 3 Delicias. El partido iba a ser seguido por todos los
equipos de la Liga. Seguramente, todos estrían a favor del Carpio, pues
una victoria nuestra solo dejaría en juego la segunda plaza del
campeonato, y una suya abriría la Liga mas que nunca. El partido seria
pura dinamita. Tres puntos, mas que la revancha, era lo que
perseguiríamos, pero algo no encajaba.
Y digo no encajaba por varios motivos. El primer motivo saltaba a la vista
solo entrar en el campo. A poco mas de 15 minutos para en inicio, no
contaba mas de 4 compañeros de equipo rojillo, tirando túneles y botando
faltas directas. Ellos, podían formar dos equipos distintos sin inmutarse.
Luego observe, antes de dirigirme a nuestro Capitán, que Luis, estupendo
mediocampista y obrero del fútbol, no estaba. Ha jugado pocos encuentros,
pero partido que estaba, partido que empezaba ordenado y acababa ganado.
Por ultimo, un hombrecillo vestido de árbitro, parecía estar
convencido de que hoy le tocaba a él realizar un penoso arbitraje, cosa,
desgraciadamente, frecuente en el Isla de Tabarca... Las primeras
impresiones no pintaban bien, pero amigos, el fútbol es mucho más que eso,
y cuando el balón empieza a rodar por el artificial césped de esas
canchas, las habladurías, estadísticas e ideas previas se van por el
desagüe.
Solo con la baja de Felgo, ausente por motivos aun sin justificar, y la
llegada en último momento de Ricky, segundo máximo goleador rojo y asesino
del área, el árbitro realizaba el pitido inicial. Los primeros minutos, al
igual que el partido anterior, y debido a la gran trascendencia,
transcurrían con nervios, imprecisiones, malos pases y peores tiros.
Fue un largo pase desde la puerta roja el origen del primero. Balón largo,
de los que gusta pescar a nuestros puntas, fue hábilmente rematado por
Luigio a la base del poste derecho. El tanto llegaba casi sin merecerlo,
pero hizo que tranquilizásemos nuestro juego y nos tomásemos algo más de
tiempo para hacer las cosas bien. Tanto debimos tranquilizarnos que las
ocasiones se empezaron a suceder por la insistencia del Carpio. La
defensa, bastante floja durante todo el partido, y un centro del campo sin
un líder, hizo que poco a poco fuéramos regalando terreno. Gran actuación
de Kitos en un mano a mano con el delantero rival, que aguanta arriba
hasta que en última instancia saca un pie salvador para desbaratar la
primera clara del conjunto azulón. Luego, una buena estirada a la
izquierda del arco evitaba el empate, pero este no tardaría mucho. Pudimos
haber puesto algo más de ventaja en el marcador gracias a Luigio,
inexplicablemente fallón en la primera mitad, y el empate no llegaría muy
tarde. Fue en un saque directo donde establecieron las tablas. Bien
afinada por el rival, el portero veía como le metían un gol imposible, por
su palo.
El Rayo en esos momentos era un caos. Nico y Angie poco rigor dieron al
centro del campo. Ricky, quizá cansado por le partido que acababa de
disputar estaba pasando desapercibido. Willy, cuyo trabajo fue bueno, como
siempre, pero no podía soportar el peso de un equipo que no estaba
haciendo nada por ganar. En estas llego el segundo. Fuerte disparo desde
la izquierda del marco, donde el portero no anduvo acertado al sacar el
brazo en lugar del pie. A todo esto se iba sumando los errores de un
árbitro manejable, ramplón e incluso me atrevería a decir poco conocedor
del reglamento. Fue él, y solo él, quien no quiso ver el gol que, desde un
saque de esquina, establecía el 2 a 2. Según su criterio, el balón no
superó el umbral del gol que marca la línea blanca bajo los palos. El gol
fue más que claro. Además, el partido se le iba escapando poco a poco de
las manos al no cortar a tiempo alguna fea entrada, tanto rojilla
como azulona.
Fue solo el golazo de Miguel, que caza un balón a la salida de un corner,
que bajaba con nieve, y lo coloca en la escuadra el que hacia que nos
fuéramos al banco con las ideas un poco confusas. Estábamos haciendo un
partido horrible. No parecía que la Liga estaba en nuestras manos.
Incluso, por si alguno se le pasó por la cabeza, la idea de revancha
también la acepto con tal de poner mas gana a este partido. Y es que hoy
no era la tarde de ninguno. Parecía que la mala suerte iba a darnos un
bofetón, pero esta vez, a todos y cada uno del equipo. Y así sucedió.
Al poco de empezar la segunda, un segundo gol de falta, un cañonazo,
volvía a enfurecer al portero; de nuevo, la falta de visibilidad, unida a
un despiste de colocación hacia que por su palo entrara un tanto mas.
Parecía que seria la típica tarde donde paras lo difícil y te cuelan lo
fácil. Pero gracias a eso, el Rayo se activó y se puso mas serio que
nunca. Fue tan incesante el acoso que sufrió la portería azulona, que
incluso el potero rival tuvo que ser sustituido por un tremendo choque con
Nico. El mal parado fue el otro y rápido fue sustituido por un jugador de
cancha que solventó la labor de arquero en los últimos 15 minutos. El
asedio era constante, pero la portería se nos hacia pequeña a la hora de
chutar y el gol no llegaba. Fruto de esa pasión por marcar, y ganar, vino
desencadenada una pequeña reyerta a mitad de campo, después de que Luigio
sufriera una entrada por detrás cuando iba a encarar el área. Después de
unos empujones y unas voces mas altas que otras, el arbitro decidió
mostrar la azul a un rival. Pero me imagino que ya era tarde. Si ya en la
primera hubiese puesto orden, quizá no hubiera pasado esto...chi lo sa?
Al final, la batalla se saldo con 3 puntos no conseguidos, cabreo del
equipo con Ricky por su actitud, un equipo que se nos volvió a escapar y
algo de tristeza al perder y estar tanto tiempo acostumbrados a la
victoria, pero, sinceramente, eso no es lo peor.
Lo peor de todo es que a veces, no se puede. Y no solo no se puede siempre
ganar, por supuesto, es algo que bien ya sabemos después de 10 años en el
equipo. Lo que no se puede es pretender jugar un buen partido y estar
mentalizados para jugarnos media Liga comentando a 3 minutos del partido
que " que guapo, la que lié anoche...", o uno que llegar tarde y cansado,
o el otro que calienta fumándose un piti. No se puede. Y, a veces, no se
puede tirar el patapum parriba, y todos a correr. Ya avise en su momento
que no siempre nos saldría todo, más cuando jugamos a un fútbol tan
directo y vertical. Sin elaboración, donde todo se lo dejamos a nuestros
tres puntas. Y es un poco lo que hoy nos ha pasado; que el equipo ha
estado el suficiente tiempo desganado para luego hacer las cosas deprisa y
corriendo, y así las cosas siempre salen mal. Una pena, pues hoy teníamos
una mano cogiendo el trofeo, así que dejémonos de calculadoras y hagamos
nuestra Liga, sin importar quien este por arriba, y mucho menos por
debajo.
Marcos Ainoza
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