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Sembra
impossibile,
che segua
ancora te,
questa è una malattia che non va più via,
vorrei
andar' via,
vorrei andar' via di qua,
ma non resisto lontano da te.
(Sembra
impossibile,
mítico coro Ultra del Torino FC. )
Hoy, el gran día, había llegado. El día que yo
pronostiqué como el día que se decidiría la Liga, y no como pensaban Ricky,
o incluso Luigio, estaba frente a nosotros bajo un sol abrasador y a
primera hora de la tarde. El Rayito se presentaba con un equipo
de "circunstancias". A las ya seguras bajas de Willy y Ricky, por no
mencionar las habituales de Felgo y Piñez, se le sumaban las de Angie, con
un trágico percance en su pierna a modo de lesión de peroné que le
tendrá apartado del equipo durante un tiempo (desde aquí te saludamos y
apoyamos) y la de Nacho, una baja inesperada, también por motivos médicos.
El primer problema de la recién estrenada tarde del 27 de Marzo ya estaba
servido. Gracias a la rápida intervención de
la dilección técnica del club, pudimos solventar estas bajas con nombres
ya conocidos por el Rayo. Una vez más, Ignacio
Puntata
Pérez se enfundaba la casaca roja en un acto
de compromiso y de cariño a un Club que jamás le cerró las puertas. Esa
camiseta, serigrafiada con el grandísimo tolosarra Xabi Alonso, 14 de
España y 22 del Madrid, sin duda le trajo muy buena fortuna. Además,
Mikel, viejo conocido de la afición rojilla volvía en un día donde el
guión de la película exigía el máximo de los rendimientos. Su imponente
físico y su dulce toque de balón no sobran en ningún equipo. Por ultimo,
Iñigo Leyun, Luri,
un joven talento del AD. Recuerdo, de gran desborde y fuerza, completaba
una escuadra que hoy, più
che mai, debía morir en el campo.
Como era de esperar, la multitud, antes y
durante en encuentro, se empezaba a agolpar en los aledaños del campo. Los
pitos al árbitro y las arengas a los jugadores no se harían esperar. Pero
a ese ambiente hostil ya estábamos preparados, y acostumbrados de otros
encuentros. Solo debíamos fijarnos en el balón como objetivo, y la
portería rival como meta. La Liga dependía de nosotros, y eso era un
handicup
que el Carpio CF. debía asumir. El partido
tenía un tinte precioso. Esto es fútbol, señores.
Los rivales, el Vuelve el Estrella, ni mucho
menos fueron al Isla de Tabarca a pasearse. En contra de nuestros propios
pronósticos, buscaron desde el principio el partido. Los dos delanteros no
paraban de buscar hueco y pedir el balón. Nuestra defensa tuvo gran
trabajo en la primera mitad, pues tampoco tenían suplentes que les dieran
un rato de aire y descanso. Después de un intercambio de golpes, el Rayito
se ponía por delante gracias a, una vez mas, Luigio y su innata precisión
en su tiro de falta directa. Sutil fue el toque del cuero con el exterior,
que se colaba por la escuadra derecha del arquero, que poco podía hacer
además de una fotogénica estatua.
El primero quitaba algo de tensión a un Rayo
que se jugaba mucho. La mala suerte hizo que una contra bien llevada por
los azulones acabara en fuerte disparo a la media vuelta del extremo, al
que poco pudo hacer Kitos, atento y frío durante todo el encuentro. El
único "pero" del arquero rojo fue que no anduvo fino con los pies a la
hora de enlazar con los arietes, pero esa es labor de otros jugadores...
Pero la suerte, esta vez de nuestro lado, hacia que un saque de puerta
rebotara de forma intencionada en Luigio, que hábil y pillo, puso su
cuerpo a modo de mini-barrera para intentar tapar el saque, haciendo así
su enésimo gol. Eso hizo que al descanso nos fuéramos con algo de ventaja.
El fútbol hasta ahora desarrollado era el
mismo que tantas victorias nos había brindado en estos meses. Ofensivo,
vertical, poco elaborado, pero efectivo. El partido estaba muy abierto, y
el físico empezaba a escasear. Los tres nuevos fichajes no parecían ser
suficientes para contener la rabia y el empuje de los rivales. Buen
partido de Puntata, más
acertado y trabajador que el anterior encuentro, fue una buena ayuda en el
lateral izquierdo durante todo el encuentro. Leyun estaba dejando buenos
destellos de lucha y entrega, y Mikel, algo desaparecido, dejaba presagiar
lo que luego iba a suceder.
La segunda empezó con un Rayito volcado. Mi
consigna antes del encuentro fue que los rivales, un equipo que no se
jugaba nada, bajarían los brazos y firmaría la paz si el partido se le
ponía con 3 o 4 goles de diferencia.
A priori
no lucharían por remontar un partido cuya Liga
ya se había puesto muy cuesta arriba en la segunda vuelta.
Con dicho pretexto, el Rayo siguió buscando la
portería rival con ahínco y devoción. Por partida doble, Mikel, esta vez
sí, marcó y dejó su sello y su granito de arena en esta gran cima llamada
Liga. El primero por un gran pase del portero efectuado con la mano, que
le dejo solo ante el meta. El segundo, por una gran jugada de Luigio,
inconmensurable, que le servia en bandeja en el segundo palo su segundo
gol, y, a nosotros, la Liga.
El marcador reflejaba 4-1, pero nuestras caras
reflectaban felicidad y algo de relajación, pues la Liga estaba mas cerca
nunca. Esto se tradujo en una motivación extra de los azules para buscar
nuestra portería con más furia que nunca. Kitos despejo un balón que ya
rozaba la línea de gol con una soberbia mano en un puro instinto felino.
Minutos mas tarde, la jugada se repetía, de nuevo por fallo defensivo,
pero esta vez si, y a la misma distancia, el arquero veía como perforaban
su meta.
El rival poco a poco iba creciendo. La afición
del Carpio, volcada con ellos, les daba un extra de motivación y animo
desde el graderío. El tercero llego por un corner mal defendido que hizo
que un rival se colara, muy avispado y raudo, metiendo la punta de la bota
en el primer palo.
La Liga volvía a estar en tierra de nadie. El
cansancio, ya patente en todos, era nuestro principal enemigo. Nadie
parecía tener agallas para preguntar el " cuanto queda " al
colegiado...Eran los minutos de máxima tensión. El tiempo pareció
detenerse cuando Luigio pescó un balón en la medular, corrió hacia el
área, y le brindó a Leyun un pastelito en forma de balón para que este,
con la gracia de un ángel y la maldad de un diablo, lo colara entre las
piernas del inmenso portero azul. Ahora si que sí. El gol del
neo-rayista
ponía un 5-3 lapidario.
Los siguientes minutos parecieron no tener
sentido hasta que, al borde del área nos hicieron una falta. Alguien, con
voz temblorosa pidió el tiempo al arbitro, y cuando este hizo un gesto de
" esto esta acabado ", las sonrisas cómplices y el festejo se hizo patente
en el césped.
Los 3 silbidos del árbitro no solo
significaban un final de partido muy trabajado por el conjunto rayista.
Daban el broche de oro a un temporadón redondo de un equipo que a ratos
puso nervio, y a ratos corazón. Pero que cuando ponía las dos cosas, era
absolutamente apabullante su juego y su pegada.
El Rayo, por tercer año, se coronaba el mejor,
el mas grande. Este año el sabor de la Liga tenía mas aroma que nunca. Han
sido 4 los equipos a batir, algo sin precedentes en 10 años de historia
roja. Ha sido una Liga muy sufrida, de remontadas, de altibajos, de
palizas, de reyertas, de gritos y abrazos, de goles y paradas, de tarjetas
y ausencias. Lo ha tenido todo. Y el jugársela en 50 minutos ha sido algo
memorable, inaudito, único.
Desde aquí, dar las gracias a los tres
guerreros que se enfrentaros a la Batalla de Tabarca, recién alistados en
las filas Rojas, y preparados desde el primer momento a morir en nuestro
batallón del frente. Esta es, ya, vuestra casa.
Además, a todos y cada uno de los jugadores
del Carpio, nuestro
archienemigo durante 5 largos
meses. Tienen el gran honor y merito de ser los únicos que nos han batido,
en casa y fuera, así como de manera cordial y cariñosa ser los primeros en
felicitarnos por el Campeonato, todo en un clima de
buenrollismo
y amistad. Desde aquí me quito el sombrero y
os saludo.
Por ultimo, a los jugadores de la Quinta de
los Mataos, por su fidelidad a tragarse todos los partidos cada sábado,
lloviese o nevase, y a su filosofía de fútbol-amigos-risas que han dejado
patente en cada encuentro.
Y poquito más que decir. Lo que venga ahora,
con el Torneo MARCA y los play-offs serán bien recibidos, pero
creo que hemos cumplido con creces el objetivo de esta temporada, que era
adaptarse al nuevo campo, y hacer un campeonato digno, sin establecer
ninguna posición al final de la tabla. Ahora que ya esta todo hecho, el
superávit que venga será un extra que nos llevemos de este
maravilloso año en el que cumplíamos con el Décimo Año Rayista.
Hemos conseguido el trofeo Pichichi, el Zamora, encontrar a jugadores
valiosos como Luis, hemos hecho equipo, y, sobretodo, nos tenemos los unos
a nosotros como prueba de que el equipo es algo mas que fútbol, en el
campo somos hermanos, y fuera, también.
Marcos Ainoza, Kitos
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