BAJO PALOS

_BAJO PALOS_

por Marcos Ainoza

NERVIO... Y CORAZÓN (07-04-10)

Sembra impossibile,
che segua ancora te,
questa è una malattia che non va più via,


vorrei andar' via,
vorrei andar' via di qua,
ma non resisto lontano da te.

(Sembra impossibile, mítico coro Ultra del Torino FC. )

Hoy, el gran día, había llegado. El día que yo pronostiqué como el día que se decidiría la Liga, y no como pensaban Ricky, o incluso Luigio, estaba frente a nosotros bajo un sol abrasador y a primera hora de la tarde. El Rayito se presentaba con un equipo de "circunstancias". A las ya seguras bajas de Willy y Ricky, por no mencionar las habituales de Felgo y Piñez, se le sumaban las de Angie, con un trágico percance en su pierna a modo de lesión de peroné que le tendrá apartado del equipo durante un tiempo (desde aquí te saludamos y apoyamos) y la de Nacho, una baja inesperada, también por motivos médicos.
 
El primer problema de la recién estrenada tarde del 27 de Marzo ya estaba servido. Gracias a la rápida intervención de la dilección técnica del club, pudimos solventar estas bajas con nombres ya conocidos por el Rayo. Una vez más, Ignacio Puntata  Pérez se enfundaba la casaca roja en un acto de compromiso y de cariño a un Club que jamás le cerró las puertas. Esa camiseta, serigrafiada con el grandísimo tolosarra Xabi Alonso, 14 de España y 22 del Madrid, sin duda le trajo muy buena fortuna. Además, Mikel, viejo conocido de la afición rojilla volvía en un día donde el guión de la película exigía el máximo de los rendimientos. Su imponente físico y su dulce toque de balón no sobran en ningún equipo. Por ultimo, Iñigo Leyun, Luri, un joven talento del AD. Recuerdo, de gran desborde y fuerza,  completaba una escuadra que hoy, più che mai, debía morir en el campo. 
 
Como era de esperar, la multitud, antes y durante en encuentro, se empezaba a agolpar en los aledaños del campo. Los pitos al árbitro y las arengas a los jugadores no se harían esperar. Pero a ese ambiente hostil ya estábamos preparados, y acostumbrados de otros encuentros. Solo debíamos fijarnos en el balón como objetivo, y la portería rival como meta. La Liga dependía de nosotros, y eso era un handicup que el Carpio CF. debía asumir. El partido tenía un tinte precioso. Esto es fútbol, señores.
 
Los rivales, el Vuelve el Estrella, ni mucho menos fueron al Isla de Tabarca a pasearse. En contra de nuestros propios pronósticos, buscaron desde el principio el partido. Los dos delanteros no paraban de buscar hueco y pedir el balón. Nuestra defensa tuvo gran trabajo en la primera mitad, pues tampoco tenían suplentes que les dieran un rato de aire y descanso. Después de un intercambio de golpes, el Rayito se ponía por delante gracias a, una vez mas, Luigio y su innata precisión en su tiro de falta directa. Sutil fue el toque del cuero con el exterior, que se colaba por la escuadra derecha del arquero, que poco podía hacer además de una fotogénica estatua.
 
El primero quitaba  algo de tensión a un Rayo que se jugaba mucho. La mala suerte hizo que una contra bien llevada por los azulones acabara en fuerte disparo a la media vuelta del extremo, al que poco pudo hacer Kitos, atento y frío durante todo el encuentro. El único "pero" del arquero rojo fue que no anduvo fino con los pies a la hora de enlazar con los arietes, pero esa es labor de otros jugadores... Pero la suerte, esta vez de nuestro lado, hacia que un saque de puerta rebotara de forma intencionada en Luigio, que hábil y pillo, puso su cuerpo a modo de mini-barrera para intentar tapar el saque, haciendo así su enésimo gol. Eso hizo que al descanso nos fuéramos con algo de ventaja.
 
El fútbol hasta ahora desarrollado era el mismo que tantas victorias nos había brindado en estos meses. Ofensivo, vertical, poco elaborado, pero efectivo. El partido estaba muy abierto, y el físico empezaba a escasear. Los tres nuevos fichajes no parecían ser suficientes para contener la rabia y el empuje de los rivales. Buen partido de Puntata, más acertado y trabajador que el anterior encuentro, fue una buena ayuda en el lateral izquierdo durante todo el encuentro. Leyun estaba dejando buenos destellos de lucha y entrega, y Mikel, algo desaparecido, dejaba presagiar lo que luego iba a suceder. 
 
La segunda empezó con un Rayito volcado. Mi consigna antes del encuentro fue que los rivales, un equipo que no se jugaba nada, bajarían los brazos y firmaría la paz si el partido se le ponía con 3 o 4 goles de diferencia. A priori no lucharían por remontar un partido cuya Liga ya se había puesto muy cuesta arriba en la segunda vuelta.
 
Con dicho pretexto, el Rayo siguió buscando la portería rival con ahínco y devoción. Por partida doble, Mikel, esta vez sí, marcó y dejó su sello y su granito de arena en esta gran cima llamada Liga. El primero por un gran pase del portero efectuado con la mano, que le dejo solo ante el meta. El segundo, por una gran jugada de Luigio, inconmensurable, que le servia en bandeja en el segundo palo su segundo gol, y, a nosotros, la Liga.
 
El marcador reflejaba 4-1, pero nuestras caras reflectaban felicidad y algo de relajación, pues la Liga estaba mas cerca nunca. Esto se tradujo en una motivación extra de los azules para buscar nuestra portería con más furia que nunca. Kitos despejo un balón que ya rozaba la línea de gol con una soberbia mano en un puro instinto felino. Minutos mas tarde, la jugada se repetía, de nuevo por fallo defensivo, pero esta vez si, y a la misma distancia, el arquero veía como perforaban su meta.
 
El rival poco a poco iba creciendo. La afición del Carpio, volcada con ellos, les daba un extra de motivación y animo desde el graderío. El tercero llego por un corner mal defendido que hizo que un rival se colara, muy avispado y raudo, metiendo la punta de la bota en el primer palo.
 
La Liga volvía a estar en tierra de nadie. El cansancio, ya patente en todos, era nuestro principal enemigo. Nadie parecía tener agallas para preguntar el " cuanto queda " al colegiado...Eran los minutos de máxima tensión. El tiempo pareció detenerse cuando Luigio pescó un balón en la medular, corrió hacia el área, y le brindó a Leyun un pastelito en forma de balón para que este, con la gracia de un ángel y la maldad de un diablo, lo colara entre las piernas del inmenso portero azul. Ahora si que sí. El gol del neo-rayista ponía un 5-3 lapidario.
 
Los siguientes minutos parecieron no tener sentido hasta que, al borde del área nos hicieron una falta. Alguien, con voz temblorosa pidió el tiempo al arbitro, y cuando este hizo un gesto de " esto esta acabado ", las sonrisas cómplices y el festejo se hizo patente en el césped.
 
Los 3 silbidos del árbitro no solo significaban un final de partido muy trabajado por el conjunto rayista. Daban el broche de oro a un temporadón redondo de un equipo que a ratos puso nervio, y a ratos corazón. Pero que cuando ponía las dos cosas, era absolutamente apabullante su juego y su pegada.
 
El Rayo, por tercer año, se coronaba el mejor, el mas grande. Este año el sabor de la Liga tenía mas aroma que nunca. Han sido 4 los equipos a batir, algo sin precedentes en 10  años de historia roja. Ha sido una Liga muy sufrida, de remontadas, de altibajos, de palizas, de reyertas, de gritos y abrazos, de goles y paradas, de tarjetas y ausencias. Lo ha tenido todo. Y el jugársela en 50 minutos ha sido algo memorable, inaudito, único.
 
Desde aquí, dar las gracias a los tres guerreros que se enfrentaros a la Batalla de Tabarca, recién alistados en las filas Rojas, y preparados desde el primer momento a morir en nuestro batallón del frente. Esta es, ya, vuestra casa.
 
Además, a todos y cada uno de los jugadores del Carpio, nuestro archienemigo durante 5 largos meses. Tienen el gran honor y merito de ser los únicos que nos han batido, en casa y fuera, así como de manera cordial y cariñosa ser los primeros en felicitarnos por el Campeonato, todo en un clima de buenrollismo y amistad. Desde aquí me quito el sombrero y os saludo.
 
Por ultimo, a los jugadores de la Quinta de los Mataos, por su fidelidad a tragarse todos los partidos cada sábado, lloviese o nevase, y a su filosofía de fútbol-amigos-risas que han dejado patente en cada encuentro.

Y poquito más que decir. Lo que venga ahora, con el Torneo MARCA y los play-offs serán bien recibidos, pero creo que hemos cumplido con creces el objetivo de esta temporada, que era adaptarse al nuevo campo, y hacer un campeonato digno, sin establecer ninguna posición al final de la tabla. Ahora que ya esta todo hecho, el superávit que venga será un extra que nos llevemos de este maravilloso año en el que cumplíamos con el Décimo Año Rayista.
 
Hemos conseguido el trofeo Pichichi, el Zamora, encontrar a jugadores valiosos como Luis, hemos hecho equipo, y, sobretodo, nos tenemos los unos a nosotros como prueba de que el equipo es algo mas que fútbol, en el campo somos hermanos, y fuera, también.

Marcos Ainoza, Kitos

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