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"Ellos
quisieron jugar con nosotros. Y demostramos que no se juega con el fútbol
brasilero"
Edu, refiriéndose a
la forma en la que los jugadores argentinos pisaban la pelota para hacer
tiempo.
Nueva cita para el
Rayito, de nuevo con un frío asolador en el campo de Tabarca. Los rivales,
un ya conocido Quinta del Wavas, que aún no se ha definido si quiere ser
un gran equipo, o por el contrario, un equipo segundón. Sus 15 puntos le
sitúan, justamente, en el ecuador de la clasificación. Lo cierto es que
este equipo, desinflado a medida que avanzaba la competición, nos lo había
puesto realmente difícil a la ida, pues empezó endosándonos un 3-0, al que
respondimos con 5 goles, pero sobretodo, con nervio y corazón.
Este partido podía suponer un punto de inflexión para alcanzar el titulo
ligero. De nuevo, una derrota ajustaría a 3 equipos en lo mas alto de la
tabla...una victoria, haría que pudiéramos enfilar la recta final del año
de una manera cómoda y sencilla; ese "crucero" donde navegaríamos haría
escala en los 3 equipos mas asequibles de toda la competición, para
arribar a puerto con uno de los mas difíciles, aunque, si todo sale según
lo previsto, a lo mejor el Buque Rayo X no tendría por qué atracar en
dicho puerto, pues la Liga ya seria matemáticamente nuestra...El partido
de hoy era una final anticipada. ¡Aúpa Rayito!
Las bajas dejaban al Rayo mas mermado que otras veces. A la ya prevista
caída en la lista de Felgo, últimamente borrado del equipo por decisiones
personales, se le sumaban el escudero de la
vecchia guardia rossa,
Miguel, y el pistolero Ricky. Con ello, el Rayo asumía que tendría
problemas tanto en ataque como en defensa. Todos deberíamos, por ello,
arrimar más el hombro para cubrir estas zonas del campo. Además, el
tridente nocturno, capitaneado por Pepo, y flanqueado por Willy y Píñez,
venían emitiendo un intenso hedor a tugurio, cenicero y calle; un
servidor, esta vez sí, se había contagiado de tal algarabía y jolgorio
nocturno...la portería no estaría 100% segura, pero la profesionalidad del
arquero, y el frío que azotaba el campo haría que tal
mareillo se fuera disipando
en poco tiempo...A favor diré que una vez mas contábamos con Luis, amo y
señor de cualquier parcela del campo que ocupe. Como siempre, eres bien
recibido.
Y fue la primera jugada, una internada por la derecha de la portería roja,
la que hizo darse cuenta al portero que esto iba muy en serio. El balón,
como con vida y alma, se le escapo de los guantes a Kitos, que vio como la
fortuna del poste izquierdo le sonreía (y que no sirva de precedente) para
salvar el posible 0-1. Un servidor no recuerda un cante anterior a este,
pero como dicen los moteros, existen dos tipos de motoristas, los que se
han caído, y los que se van a caer. Esta vez, el portero, con dicho susto,
había puesto los pies en la tierra, y notar que la exigencia del partido
hacia que el , sobretodo, debía estar más atento y concentrado que nunca.
Una y no más, Tomas.
A partir de dicha jugada, el Rayo intento espabilar un poco más. Pero la
dejadez del equipo contrario, con petos amarillos debido a la igualdad de
colores en el campo, se contagió rápidamente entre nuestros jugadores. Fue
una primera parte bastante floja. Suave. Parecía una pachanga, pero sin
túneles ni chilenas. Un partido entre un grupo de chavales que un tiempo
atrás fueron amigos.
Aburrido y mezquino fue nuestro juego, hasta que Kitos, de nuevo, y para
hacer su quinto gol del campeonato, soltó un zurdazo propio del ex-madridista
Roberto Carlos, para establecer el duradero en el tiempo 1-0. No dudó en
disparar una falta directa a 3 metros de su área, que se coló entre las
manos de un incrédulo portero al intentar despejar. Así solventaba la
deuda con el equipo por su anterior fallo.
No mucho más en la primera parte, mas que buenas intervenciones del
portero amarillo, valiente y palomitero, y alguna que otra chulería del
delantero que defendía dichos colores. Luigio lo intento varias veces,
ayudándose a menudo de Willy, pero ambos estuvieron muy discretos en la
primera mitad. Nos íbamos a la caseta a descansar; cansados y sin haber
hecho nada en 25 minutos. El gol de ventaja no le servia a nadie. La
segunda mitad seria un partido nuevo.
Y empezó con un Rayito más agresivo y contundente. Prueba de ello fue una
defensa más feroz, con un Pepo que ya se había aireado un poco, y un Nacho
mas cauto. Angie cuajó seguramente su mejor partido vestido de Rojo en
todo el campeonato. Gran parte de culpa la debió tener Bea, compañera
sentimental del 11 rayista, que superó la adversidad del tiempo para
dedicar una tarde a ver al segundo amor de Ángel, su Rayo. Y parece ser
que este, con la presencia de alguien del sexo opuesto, en este caso, una
bellísima morena de aires andaluces y ojos azabache, iba a desarrollar su
mejor versión debido a la presencia de dicha fémina.
Él solo tomó las riendas del medio centro, y supo surtir de balones a
Luigio y Nano. Además, aguanto físicamente como nunca, pues Ángel no se
caracteriza por ser un "pulmón" dentro del equipo. El caso es que marcó un
precioso gol, después de dejar sentado a un rival y fintar a un segundo,
para buscar el palo largo del portero a media altura. La celebración solo
podía ser con una persona: ella.
Es bien cierto que hasta nuestro tercer gol, no tuvimos los 3 puntos en la
mano a falta del pitido final del árbitro. Luigio, insistente y cenizo
como nunca, no paró hasta que no marcó su tercer gol. Como siempre, genial
nuestro pequeño delantero, que cruzó un tiro al palo largo y raso, nada
mas cazar un balón en la frontal, sin pensárselo, apenas había recibido el
esférico. Luego, arrollando como una apisonadora como lo hacia Ronaldo en
sus mejores tiempos, tuvo un mano a mano con un defensa, al cual
simplemente dejó seco con un cambio de ritmo a su pierna buena, para batir
por alto y fuerte a un portero que no merecía el castigo al cual estaba
siendo sometido.
También Willy, que se unió a la fiesta a rachas,
mojó gracias a un balón que
le ponía, a modo de caramelo, el portero rojillo desde su área. En el
balón estaba escrito el destinatario, no podía ser cabeceado por nadie
más.
Poco importan los dos goles anulados al Rayo, o el penalti errado por
Luigio, el tercero en lo que llevamos de competición...O la contra en la
que nos encajaron el único gol amarillo, con algo de fortuna, pues el
balón no fue atajado del todo por el portero entre sus piernas...
Lo principal es que el Rayo, esta vez si, ha dado un paso de gigante en la
Liga, y podemos decir que tenemos una mano, y algún dedo de la otra,
apretando fuertemente el ansiado trofeo. Quizá creímos que el partido iba
a ser mas duro, pero un Rayo al ralentí supo solventar la papeleta y dejar
la Liga prácticamente sentenciada.
La próxima semana, descanso. Nos vendrá bien para ver que han hecho
nuestros rivales, y para tomar aire para lo poco que nos queda. Un alto en
el camino siempre es recomendable, sobretodo cuando llevamos los deberes
bastante adelantados. Sin confiarse, debemos ser maduros y atar la Liga
con cautela y responsabilidad. Esto no esta hecho, pero casi.
Marcos Ainoza
Noticia en el Diario 'El Referente'
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