|
"Llegar
al área y no poder patear al arco es como bailar con tu hermana.”
Diego Maradona, seleccionador de Argentina.
Frío, frío, y más frío. Eso es lo que se encontró el Rayo a su llegada, de
nuevo, al campo de Tabarca. Y para colmo, el Rayo cerraba la jornada,
sabiendo lo que habían hecho sus principales adversarios a batir, pero
enfrentándose también a un clima hostil y poco propicio para la practica
del deporte rey. Además, lo que aún no sabían los jugadores rojillos es
que, además de la oscuridad rota por los potentes focos, un día horrible
de bajas temperaturas y mal horario, se enfrentarían al que posiblemente
haya sido el partido más bronco de toda la temporada.
Una vez más, Angie faltaba a la cita. Es una pena, primero por el gran
partido que desarrollo la anterior jornada, y sobretodo por que la falta
de continuidad, viniendo un partido si, y dos no, puede acarrearle
problemas para la segunda vuelta del campeonato. Por lo demás, el Rayo
podía alinear su once de gala, desde el portero hasta la referencia en
ataque. Además, esta vez no contábamos con nuestro talismán,
pero, aunque de sexo contrario, vino a vernos un espectador de lujo. Fono,
recién llegado del taco de la bota de Italia, no estaba dispuesto a
perderse un partido del equipo de sus amores, aquel que le vio crecer,
donde empezó a marcar la diferencia a base de tantos, esfuerzo, entrega y
un amor por el Rayo que pocos le han dedicado. Por lo que sé,
futbolísticamente esta de parón, de año sabático, puesto que el calcio
italiano poco tiene que ver con la liga española, donde el gol es el
único lenguaje que se entiende en el campo. Por ello, ha decidido colgar
las botas de manera momentánea y disputar algún partido benéfico y con
fines solidarios que ahí le propongan. Es un orgullo tenerte de nuevo,
Fono.
Nostalgia aparte, que el partido comienza. Después de un calentamiento no
del todo eficaz, el árbitro, un latino de poco más de metro y medio, daba
orden de empezar. Se puede decir que hubo más goles que ocasiones. El Rayo
se dio un festín en la primera parte gracias a un equipo poco organizado
en la defensa, blandito en el ataque y con pocas ganas de interesarle el
fútbol. Nos pusimos por delante en el marcador, que, sin darnos cuenta, ya
reflejaba cuatro goles a favor sin apenas haber sudado la camiseta; eso
fue lo que empezó a calentar los ánimos. El Rayo solo se dedico a imponer
su fútbol, mientras que el contrario a arremeter contra el arbitro, a
protestar ante el o ante el equipo rojo, y a ir sacándonos poco a poco del
partido. Hubo dos o tres roces antes de acabar la primera mitad.
Pero quisiera quedarme con otros datos que no sean esos. En primer lugar,
la vuelta de Nico a la titularidad; jugador de casta y corazón, no paró el
tiempo que estuvo sobre el césped. La banda izquierda fue suya, haciendo
de lateral y extremo a partes iguales. Además, hizo un tanto que le elevó
la moral e hizo sentirse de nuevo parte de esta institución. Por otro
lado, Felgo, al que la jornada pasada un golpe en la pierna le hizo
retirarse antes de tiempo, marcó el que por ahora es su primera tanto con
la elástica roja. Y me dio la sensación de que el se alegró mucho, pero
aun mas el equipo entero. Todos fueron a abrazarle y arroparle con el
cariño que nos caracteriza. Seguro que caerán muchos más.
Poco después de esos
dos goles, llegaría el del equipo contrario de falta. Un error en la
colocación de la barrera, sumado a la confianza del portero, hizo que
encajara su primer gol; pero eso no fue lo peor, contando que el partido
estaba ganado desde el minuto uno, sino que ese error saco al arquero rojo
del partido. Es muy exigente con su trabajo y su rol en el equipo, y es
por ello que exige a los demás jugadores el mismo compromiso y entrega.
Ese gol, a priori insignificante traería más consecuencias.
En la segunda más de lo mismo. El Rayo volcado arriba, sin importarle que
les sacábamos seis goles de diferencia. Solo pensaban en aniquilar al
rival, cebarse con el y matar el frío a golpe de goles y fútbol. Y ellos,
a lo suyo. Protestando a un endeble colegiado que se guiaba por el grito
de las patadas que daba uno u otro quipo para medir la gravedad del
asunto. Un árbitro que no sabía si apuntar a derecha o izquierda en un
saque de banda, y por ultimo, un árbitro al que el partido se le iba de
las manos. Hasta que, precedido por un plantillazo claro a un zaguero
rayista, vino el segundo gol rival. Las protestas fueron en vano. Pero los
nervios no habían hecho más que activarse, y estaban a flor de piel.
Todo se desencadenó tras una horrible falta que cometieron sobre Nacho.
Los tacos, apuntando a su tobillo, le alcanzaron a destiempo y sobretodo,
a mala fe. ¿A qué viene ese tipo de entradas, tirándose al suelo, en la
medular del campo? El grito fue mayúsculo y estremecedor. Y Nacho,
obviamente, se encaró. Pero no fue solo. El arquero, que lo veía venir,
corrió a exigir explicaciones de tan absurda falta y, de paso, a arremeter
contra un jugador, que aunque no tuviera nada que ver en ese momento,
había calentado el partido desde el primer minuto, amenazando a nuestros
jugadores, llorándole al arbitro y con unas maneras propias de alguien que
no ama este deporte.
El resultado era el previsible. Nacho retirado con las asistencias
medicas, azul para el portero, y el de la falta en el terreno de juego.
Todo muy justo. En fin, salvando ese incidente, el Rayo acabó el partido
metiendo un par de manitas a los antifutbol, que luego
deportivamente aceptaron nuestras manos así como nosotros las de ellos.
Ricky, polivalente, guardo la meta roja durante 5 minutos, donde se
reivindicó como arquero. Pero ese puesto ya esta ocupado, y si no echad un
vistazo a los goles en contra...
Y ya que me he quedado en Ricky hablare un poco de el, y de sus dos
compañeros de profesión, que juntos, como el tridente de Neptuno, amo de
los océanos de la mitología romana, forman las tres puntas. En
primer lugar Nano. Ayer seguramente cuajó su mejor partido de la
temporada. En los partidos pasados ha estado a medio gas, algo torpe y
fondón, sí. Pero eso puede cambiar en un partido. Se colocó como extremo
derecho, a lo Messi, entrando siempre por el centro y también haciendo las
veces de carrilero. Varias fueron las joyitas que dejo en el campo, como
un par de regates, mas bien fintas, sin tocar siquiera el balón, pegadito
a la línea de cal, que hicieron tambalearse y dejar en evidencia al
defensor. Participativo y en buena forma, volvió a encontrarse con el gol,
esta vez no de rebote, y se mantuvo fresco todo el partido. Quizás estemos
ante el Nano de hace unos años, referencia en ataque y alma del equipo.
Solo espero que continuidad sea la palabra que mas le acompañe de aquí a
final de temporada.
Qué decir de Luigio. Dos goles, asistencias, sumado a su descaro, su
atrevimiento, su hambre. Además, este partido, follonero y sucio, son de
los que les gustan al pequeño Luis. Se crece, se divierte viendo la
desesperación contraria; se siente grande ganando saltos a gente que le
sacan dos cabezas. Juega tranquilo cuando el rival es más agresivo, y eso
lo hace de maravilla. Sin duda, la pelea por el pichichi con este jugador
solo hay una persona que se la pueda discutir: Ricardo Martín Erice, Ricky.
Cuatro charros, ya, pero es que la pasada fueron tres, y antes habían sido
dos. Y sigo, el primer partido no jugo, casualmente el único que contamos
como derrota. Es que aquí hay algo muy claro, que el joven del equipo es
un "9" puro. Que no piensa, solo actúa. Que no pregunta, dispara. Que se
mueve por instintos, por el olfato goleador que solo tienen los asesinos,
los Pippo Inzaghi, los David Villa, los Piojo López y los Diego "Il
Príncipe" Milito de turno. De gran envergadura y gatillo fácil, ha
conseguido once dianas y ha dado otras tres... Carácter tampoco le falta.
Peleón e inconformista, ha demostrado que desde que salta al campo solo
quiere meter goles a costa de lo que sea, y eso es un poco lo que
necesitamos en el Rayo. Querer ganar, creer que podemos ganar a todos, y
enfadarnos mucho, muchísimo, si eso no se consigue. Solo podemos
perdonarnos haciendo partidos de absoluta entrega como la famosa remontada
del 3-5. Solo sudando sangre tendremos la salvación del perdón. Y ese
espíritu lo lleva Ricky muy adentro. Sin andarse con tonterías, él no
quiere bailar con su hermana, eso es perder el tiempo...
Marcos Ainoza
Noticia en 'EsFútbol'
Noticia en 'La Comunidad - As.com'
Noticia en el Diario 'El Referente' |