BAJO PALOS

_BAJO PALOS_

por Marcos Ainoza

VETERANOS Y NOVELES (24-11-10)

 
FINO ALLA FINE
(pancarta en la Curva Tradizione ante el partido Juventus-Real Madrid )
 
¿Os acordáis de aquella Liga, la segunda de Capello, ganada en el Bernabeu en la ultimisima jornada, contra el Mallorca? ¿Y aquella, tan solo un año después, ganada en el terrible Reyno de Navarra, ante una afición colérica y desquiciadamente antimadridista? Y, no menos recordada, es aquella final de los diablos rojos contra los alemanes del Bayern, en el Camp Nou, hace mas de una decada, donde el arbitro acabó por levantar, físicamente, a unos desconsolados jugadores, incrédulos por aquello que acababa de ocurrir...Son tres historias paralelas, a las que, a partir de hoy, también podrá sumarse la de una noche de otoño en Fuencarral, la de cuando el Rayo volvió a vencer de manera agonica.

 
Y es que no son pocos los paralelismos existentes entre las historias, los partidos antes mencionados, y aquel que jugó el Rayo en la  quinta jornada liguera. Sin duda, nadie sabría que el partido que iba a comenzar era un partido conocido como trampa. Los rivales, un conjunto mas o menos organizado de chavales no mayores de 19 o 20 años, parecían un plato de buen gusto para el exquisito morro fino del Rayo. Esa fue la primera trampa.

 
La segunda, obviamente, antes de empezar el encuentro, fue el saber que solo habian ganado un partido. Pero, no sabíamos que habían perdido siempre por la mínima. Y ahí fue donde caímos.

 
Bajo una noche ya cerrada hacia un buen rato, empezamos a jugar para cerrar la jornada liguera y para intentar afianzar el liderato, pues los perseguidores habían ganado sus respectivos partidos. Solo podíamos ganar.

 
La sorpresa vino cuando, esos chavales, esos noveles del fútbol, plantearon un partido muy físico, y no me refiero en cuanto al contacto, lo que viene siendo " la fuerza" , sino en algo que nos iba a hacer mucho mas daño,la velocidad, y, posteriormente, la resistencia. No pudimos, en ningún momento de la primera parte, aguantar ese ritmo fastidioso e incomodo para el Rayo. No encontrábamos nuestro juego en la medular, y apenas llegaban balones a los delanteros.

 
Ricky, que volvía por un día al Rayo, no encontraba su oportunidad, al tiempo que Willy , Fono y Angie no parecían amoldarse bien a un partido que se iba haciendo mas duro por momentos. Kitos sacó dos manos espectaculares a sendos tiros desde la frontal, donde el delantero rival se revolvía de manera rapidísima para cargar unos tiros envenenados que Kitos podia repeler no sin esmero propio. Además, despejó un mano a mano solo ante el rival, que, además de darle confianza, hacia pensar que el partido no estaba controlado para nada. 

 
Solo Fono, con un movimiento sublime, perforo la portería rival desde fuera del area en un derechazo imposible para el joven arquero. Es la única vez en año y pico que "solo" marcamos un gol en la primera parte.

 
Aun yendo ganando, las dudas crecían. Luigio, desaparecido durante el partido, y sin la presencia de Luis en la medular insuflar aire en esa zona, el Rayo sabia que la segunda seria aun mas larga que la primera.

 
Fue entonces cuando un error en la colocación de la barrera, sumado a una excelente rosca al saque de un libre directo del rival, ponía el 1-1 en el marcador. Inexplicable como entro ese balón; primero de esas características que le cuelan a Kitos en toda su vida como portero, pero supongo que para todo hay una primera vez, incluso para las cosas negativas... Reaccionamos rapido con un gol, pero, a partir de ese momento, el Rayo vivió los que hasta ahora han sido los peores minutos de esta Liga.

 
Luigio, nefasto y desorientado, provocó una falta peligrosísima al borde del área que acarreó su expulsión por 5 minutos. Jamás vi peor al pequeño jugador del Rayo en partido oficial. En esa misma jugada, Pepo, de manera involuntaria pero en un error gravísimo, cabeceó un balón que el arquero demandó como suya, y el resultado fue gol en propia. Lógico.

 
Inyección de animo para los rivales, que veían en ese momento su ocasión para dar el campanazo a la Liga. Y, justo al minuto, contra del equipo, culminada de manera soberbia con un disparo que saluda a los dos postes antes de hacer su entrada por la línea de gol. El 2-3 era una realidad. La rabia, incredulidad y negación de la realidad se apoderaba de un Rayo cuando lo mejor que podía hacer era respirar profundamente, y dar un paso hacia atrás para coger impulso.

 
Pocos minutos quedaban, y la derrota pasó por nuestras cabezas como un final mas que probable. Es bien cierto que no jugamos para nada bien contra unos chavales mucho mas jóvenes que nosotros. Pero , por otra parte, ellos supieron aguantar nuestras dos o tres envestidas, y jugar sus bazas. Y vaya si lo hicieron! Estaban mas incrédulos que nosotros. Entonces, ocurrió.

 
Alguien , que sabe mucho de fútbol, dijo una vez que los partidos hay que jugarlos, y, que yo sepa, hasta que no pita el arbitro de aqui no se mueve nadie. Y es sin duda, lo que mas me gusta del fútbol, que es injusto. Si no, para que jugar? Siempre ganarían los mejores. Pero claro, en el fútbol este concepto no existe en el diccionario del deporte por excelencia. Una cosa esta clara, ellos se supieron vencedores, nosotros jamás nos supimos vencidos. Por algo nosotros somos ya veteranos, por lo menos, respecto a ellos, y eso, amigos, es un plus que nunca hay que dejarlo de lado.

 
Con nervios, gritos e imprecisiones, nos volcamos al contragolpe siempre que pudimos, sin dar un balón por perdido y dejándonos la piel en cada rincón del a alfombra verde. Fue así como Willy hizo de Sheringham, veterano del ManU, cuando  pescó un balón dividido para poner las tablas, pero, llegados al empate...por que parar? Un punto no sabe a nada, aunque nunca lo tuvieras en el bolsillo.

 
Luego llegó el milagro. Ricky, que jugó de todo en la agónica victoria rayista, hizo, no solo su segundo tanto, sino el gol que desató la locura Roja al tiempo que el arbitro decretaba el final con 3 sonoros pitidos. El, en cambio, hizo del flacucho Solskjaer, otro veterano de los Diablos.

 
En el campo hubo dos estilos, dos generaciones, dos equipazos. Uno, jugò el partido de su vida, y perdió. El otro, un horrible encuentro, pero ganó. Que quien es mejor? Difícil pregunta, imposible respuesta. De momento vamos lideres, y hemos demostrado, de nuevo, que quien quiera ganarnos solo lo puede quererlos de una manera, hasta el final.

Marcos Ainoza

 


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