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"En aquella fabrica no parábamos de trabajar ni un momento. "Dadle
estopa-decía-"(Así contaba el origen del nombre del grupo José Muñoz,
gracias a las arengas de su jefe)
Mas tarde que nunca, el
Rayito afrontaba su tercer encuentro en el Campo de Tabarca. Una tercera
cita, tiempo ya suficiente para no repetir los errores de la primera, ni
acomodarse con los deleites de la segunda. Es en esta ocasión donde uno ya
debe empezar a madurar, a ser profesional y tomarse esto como lo que es.
La primera vez, para todo, estas nervioso y desubicado. La segunda, no
paras de pensar en la primera. La tercera ha de ser borrón y cuenta nueva,
no pensar en el pasado, ni en las veces que quedan. Por eso, el partido de
ese sábado tenía más importancia de la que a priori tenia.
La quedada era a las ocho, y después de algunos problemas de logística,
del quien recoge a quien, puesto que hay que saber que el Rayito cuenta
con gandules de dilatada andadura como Nacho, Iñigo, Willy, y un largo
etcétera, al final, unos mas tarde que otros, aparecimos. Aun con todo,
tuvimos algo de suerte, ya que, el hecho de jugar a las 8 de la tarde
también tiene sus inconvenientes, sobretodo, y dejando a un lado las
adversidades climáticas y la llamada pereza de empezar y acabar un
encuentro con los focos del estadio mas que encendidos, esta el hecho de
comerte los retrasos de los partidos ya acontecidos.
Estos minutos previos al partido me dejaron, absolutamente boquiabierto.
Fueron unos 25, pero parecieron decenios. Y no solo quede sorprendido,
patidifuso, al ver a un Ricky y un Iñigo, no del todo cambiados con el
atuendo deportivo, fumándose un piti, un cigurrino como le gusta decir al
flaco del Rayo, en la caseta del banquillo minutos antes de
empezar el partido, cosa absolutamente lamentable e impresentable en un
equipo con tanta experiencia, sino también por que, por primera vez, y
creanme, llevo en esto muchos años, vi al equipo calentar, tocar el balón
( en plan serio ) y discutir como habríamos de jugar. Vivir para ver.
Jamás, pero jamás, y como dicen los italianos, puoi dirlo forte,
vi al equipo con tal predisposición. Algo esta cambiando, y eso, me
complace.
Después del rondo a dos toques y dos en el centro, Willy me ayudo a
calentar con tiros cortos, rasos, y luego por alto, mientras Nico y Nano
se divertían haciendo de las suyas con el cuero. A su vez, Luigio,
haciendo valer sus años en el Recuerdo, explico de forma detallada, ya que
muchos son, o somos, duros de mollera, una nueva táctica a emplear en los
corners a nuestro favor. Yo me quede en el primera paso de " cuando
levante una mano, dos bloqueáis y entra uno "...total, aun no se había
dado la situación de que tuviera que subir a rematar un corner, aunque
tampoco lo descarto...nunca digas este cura no es mi padre, ¿no?
Después de esa visión, y aun no creyéndomelo del todo, nos colocábamos en
nuestra formación 2-2-1-1 para ir a por los 3 preciados puntos que premia
la victoria. El rival parecía un equipo serio. Tengo por costumbre no
preguntar como van en la "clasifica" para así no crearme ideas,
que a menudo, son erróneas. El caso es que nos encontrábamos ante un
rival, de primeras, más fuerte físicamente que nosotros, no había más que
verlo. "Jugadores fuertes, tiros desde lejos, poco creativos, bien por
alto", pensé. La ecuación ya estaba escrita sobre la pizarra de mi mente,
para que quiero ver la tabla de puntos. Aunque, como en la pizarra siempre
se escribe con tiza, esa ecuación podía estar mal formulada; luego se vio
que había que echar mano del borrador; el Rayito imponía las leyes del
partido.
Pasaron por lo menos 15 minutos hasta que nos adelantamos gracias a la
fuerza de Ricky. Parece que el piti antes del partido le había sentado
bien...Poco después, una falta a unos 3 o 4 metros del área rojilla era
batida de manera directa por un adversario. Yo le cedí mi palo izquierdo a
cambio de tres compañeros en la barrera. Pero el trueque no pareció
bastarle. Cubrí el palo derecho, pero fue por la escuadra de dicho palo
por donde se coló el gol que asentaba el 1-1 en el marcador. La estirada
se hizo inútil, el cabreo fue mayúsculo. Me enseñaron desde pequeño que
jamás puede entrar un gol por el palo que defiendes en una falta, si no,
que sentido tiene colocar un muro en el otro palo, si el tuyo sigue
estando desprovisto? Es posible pensar que un gol de esa magnitud,
realmente bien colocado a la escuadra podía darse por "valido" en palabras
de un guardameta. Pero a mi eso no me servia. Al acabar el encuentro,
Luigio, mientras me devolvía a casa, me dio un consejo al respecto. Nadie
en esta liga, esperemos, tiene calidad como para meter el balón por encima
de la barrera, debido al propio balón, a las medidas de la portería, y
sobretodo, a las medidas del campo. A su vez, es también improbable que
marquen " por fuera de la barrera". Por ello, le haré caso a la hora de
colocar la barrera acercándola mas al centro, teniendo yo menos espacio
para cubrir en lo que quede de portería, pero pagando el precio de ceder
algo mas en el palo mas descubierto. Bueno, si lo meten por hay, le
felicitaremos, no Luis?
El caso es que antes del descanso nos fuimos con un cómodo, pero
traicionero 3-1 gracias a otra ratería de nuestro segundo punta,
que, al igual que siete días antes, aprovecho que no había pedido pasos
cuando los rivales se disponían a colocar la barrera, para con un sutil
toque, establecer la ventaja rojilla. De nuevo, un servidor, desde su
propio área, hacia su segundo gol en su cuenta personal. La alegría fue
doble: adelantar con mas claridad a los míos, y quitadme la espina del
gol. Aunque, y que quede entre tu y yo, hubiera preferido parar ese
disparo. Yo paro balones, no los meto. Cada uno su rol, recuerdas? Los
rivales, es cierto, habían hecho valer su autoridad física en el juego
aéreo cazando todos los balones de corner y de banda, pero habían creado
poco fútbol y pocas ocasiones, o por lo menos, ocasiones reales de hacer
otro gol.
El Rayito contaba hoy con todos sus efectivos menos, de nuevo, Angie por
razones personales, y cada uno puso su granito de arena. Nico, quizá
agobiado ya que debía irse corriendo en mitad del partido para currar, o
Felgo, algo desubicado en el encuentro, no anduvieron como en anteriores
citas, pero aun así, dejaron destellos de coraje y fuerza en determinadas
ocasiones. Gran labor de Pepo, listo, anticipándose en muchas jugadas, y
poniendo el cuerpo fuerte al cruce, hizo un magnifico encuentro. Grande
también Iñigo, que acabo el encuentro haciendo pareja de central con
Nacho, o Miguel, según el momento. Y Nano, con su chusti-gol, de rebote,
al cual nos tiene acostumbrados, también contribuyo a la victoria de La
Roja.
Digna de mención fue, a eso de la mitad del segundo tiempo, y con el
partido ya encarrilado, la que, para muchos es la mejor jugada del Rayo en
su historia. No recuerdo ni como ni en que momento, solo se que el balón
fue tocado por todos los que en ese momento se encontraban en el campo con
un solo toque, con rapidez, talento, precisión...espectáculo, oiga!
Después de unos 10 pases, al primer toque, de todos nosotros, incluso yo,
el balón quedo en las botas de Ricky, que no pudo culminar y poner el
broche final, dorado, para hacer el que hubiera sido el Gol por excelencia
de nuestros diez años de andanzas. Otra vez será, seguro.
Bueno, esto parece que funciona. La maquina esta siendo engrasada y ya no
se oyen chillidos al arbitro, o entre nosotros, aunque los goles son mas
celebrados que nunca. Somos el Rayo, la misma ilusión, las mismas ganas,
la misma fe. Demos a nuestras piernas fuerza, frío a nuestras cabezas, la
mano a nuestros rivales (y con más cariño a aquel que nos dio la patada
más fuerte). Démosle estopa a nuestro fútbol.
Marcos Ainoza
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