BAJO PALOS

_BAJO PALOS_

por Marcos Ainoza

Vivir para ver. Ver para creer (19-11-09)

 
"En aquella fabrica no parábamos de trabajar ni un momento. "Dadle estopa-decía-"(Así contaba el origen del nombre del grupo José Muñoz, gracias a las arengas de su jefe)

Mas tarde que nunca, el Rayito afrontaba su tercer encuentro en el Campo de Tabarca. Una tercera cita, tiempo ya suficiente para no repetir los errores de la primera, ni acomodarse con los deleites de la segunda. Es en esta ocasión donde uno ya debe empezar a madurar, a ser profesional y tomarse esto como lo que es. La primera vez, para todo, estas nervioso y desubicado. La segunda, no paras de pensar en la primera. La tercera ha de ser borrón y cuenta nueva, no pensar en el pasado, ni en las veces que quedan. Por eso, el partido de ese sábado tenía más importancia de la que a priori tenia.
 
La quedada era a las ocho, y después de algunos problemas de logística, del quien recoge a quien, puesto que hay que saber que el Rayito cuenta con gandules de dilatada andadura como Nacho, Iñigo, Willy, y un largo etcétera, al final, unos mas tarde que otros, aparecimos. Aun con todo, tuvimos algo de suerte, ya que, el hecho de jugar a las 8 de la tarde también tiene sus inconvenientes, sobretodo, y dejando a un lado las adversidades climáticas y la llamada pereza de empezar y acabar un encuentro con los focos del estadio mas que encendidos, esta el hecho de comerte los retrasos de los partidos ya acontecidos.
 
Estos minutos previos al partido me dejaron, absolutamente boquiabierto. Fueron unos 25, pero parecieron decenios. Y no solo quede sorprendido, patidifuso, al ver a un Ricky y un Iñigo, no del todo cambiados con el atuendo deportivo, fumándose un piti, un cigurrino como le gusta decir al flaco del Rayo, en la caseta del banquillo minutos antes de empezar el partido, cosa absolutamente lamentable e impresentable en un equipo con tanta experiencia, sino también por que, por primera vez, y creanme, llevo en esto muchos años, vi al equipo calentar, tocar el balón ( en plan serio ) y discutir como habríamos de jugar. Vivir para ver. Jamás, pero jamás, y como dicen los italianos, puoi dirlo forte, vi al equipo con tal predisposición. Algo esta cambiando, y eso, me complace.
 
Después del rondo a dos toques y dos en el centro, Willy me ayudo a calentar con tiros cortos, rasos, y luego por alto, mientras Nico y Nano se divertían haciendo de las suyas con el cuero. A su vez, Luigio, haciendo valer sus años en el Recuerdo, explico de forma detallada, ya que muchos son, o somos, duros de mollera, una nueva táctica a emplear en los corners a nuestro favor. Yo me quede en el primera paso de " cuando levante una mano, dos bloqueáis y entra uno "...total, aun no se había dado la situación de que tuviera que subir a rematar un corner, aunque tampoco lo descarto...nunca digas este cura no es mi padre, ¿no?
 
Después de esa visión, y aun no creyéndomelo del todo, nos colocábamos en nuestra formación 2-2-1-1 para ir a por los 3 preciados puntos que premia la victoria. El rival parecía un equipo serio. Tengo por costumbre no preguntar como van en la "clasifica" para así no crearme ideas, que a menudo, son erróneas. El caso es que nos encontrábamos ante un rival, de primeras, más fuerte físicamente que nosotros, no había más que verlo. "Jugadores fuertes, tiros desde lejos, poco creativos, bien por alto", pensé. La ecuación ya estaba escrita sobre la pizarra de mi mente, para que quiero ver la tabla de puntos. Aunque, como en la pizarra siempre se escribe con tiza, esa ecuación podía estar mal formulada; luego se vio que había que echar mano del borrador; el Rayito imponía las leyes del partido.
 
Pasaron por lo menos 15 minutos hasta que nos adelantamos gracias a la fuerza de Ricky. Parece que el piti antes del partido le había sentado bien...Poco después, una falta a unos 3 o 4 metros del área rojilla era batida de manera directa por un adversario. Yo le cedí mi palo izquierdo a cambio de tres compañeros en la barrera. Pero el trueque no pareció bastarle. Cubrí el palo derecho, pero fue por la escuadra de dicho palo por donde se coló el gol que asentaba el 1-1 en el marcador. La estirada se hizo inútil, el cabreo fue mayúsculo. Me enseñaron desde pequeño que jamás puede entrar un gol por el palo que defiendes en una falta, si no, que sentido tiene colocar un muro en el otro palo, si el tuyo sigue estando desprovisto? Es posible pensar que un gol de esa magnitud, realmente bien colocado a la escuadra podía darse por "valido" en palabras de un guardameta. Pero a mi eso no me servia. Al acabar el encuentro, Luigio, mientras me devolvía a casa, me dio un consejo al respecto. Nadie en esta liga, esperemos, tiene calidad como para meter el balón por encima de la barrera, debido al propio balón, a las medidas de la portería, y sobretodo, a las medidas del campo. A su vez, es también improbable que marquen " por fuera de la barrera". Por ello, le haré caso a la hora de colocar la barrera acercándola mas al centro, teniendo yo menos espacio para cubrir en lo que quede de portería, pero pagando el precio de ceder algo mas en el palo mas descubierto. Bueno, si lo meten por hay, le felicitaremos, no Luis?
 
El caso es que antes del descanso nos fuimos con un cómodo, pero traicionero 3-1 gracias a otra ratería de nuestro segundo punta, que, al igual que siete días antes, aprovecho que no había pedido pasos cuando los rivales se disponían a colocar la barrera, para con un sutil toque, establecer la ventaja rojilla. De nuevo, un servidor, desde su propio área, hacia su segundo gol en su cuenta personal. La alegría fue doble: adelantar con mas claridad a los míos, y quitadme la espina del gol. Aunque, y que quede entre tu y yo, hubiera preferido parar ese disparo. Yo paro balones, no los meto. Cada uno su rol, recuerdas? Los rivales, es cierto, habían hecho valer su autoridad física en el juego aéreo cazando todos los balones de corner y de banda, pero habían creado poco fútbol y pocas ocasiones, o por lo menos, ocasiones reales de hacer otro gol.
 
 
El Rayito contaba hoy con todos sus efectivos menos, de nuevo, Angie por razones personales, y cada uno puso su granito de arena. Nico, quizá agobiado ya que debía irse corriendo en mitad del partido para currar, o Felgo, algo desubicado en el encuentro, no anduvieron como en anteriores citas, pero aun así, dejaron destellos de coraje y fuerza en determinadas ocasiones. Gran labor de Pepo, listo, anticipándose en muchas jugadas, y poniendo el cuerpo fuerte al cruce, hizo un magnifico encuentro. Grande también Iñigo, que acabo el encuentro haciendo pareja de central con Nacho, o Miguel, según el momento. Y Nano, con su chusti-gol, de rebote, al cual nos tiene acostumbrados, también contribuyo a la victoria de La Roja.
 
Digna de mención fue, a eso de la mitad del segundo tiempo, y con el partido ya encarrilado, la que, para muchos es la mejor jugada del Rayo en su historia. No recuerdo ni como ni en que momento, solo se que el balón fue tocado por todos los que en ese momento se encontraban en el campo con un solo toque, con rapidez, talento, precisión...espectáculo, oiga! Después de unos 10 pases, al primer toque, de todos nosotros, incluso yo, el balón quedo en las botas de Ricky, que no pudo culminar y poner el broche final, dorado, para hacer el que hubiera sido el Gol por excelencia de nuestros diez años de andanzas. Otra vez será, seguro.
 
 
Bueno, esto parece que funciona. La maquina esta siendo engrasada y ya no se oyen chillidos al arbitro,  o entre nosotros, aunque los goles son mas celebrados que nunca. Somos el Rayo, la misma ilusión, las mismas ganas, la misma fe. Demos a nuestras piernas fuerza, frío a nuestras cabezas, la mano a nuestros rivales (y con más cariño a aquel que nos dio la patada más fuerte). Démosle estopa a nuestro fútbol.

Marcos Ainoza

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